La montaña mágica
Esperando mi nacimiento papá está en la sala de espera del hospital con una birra, un cigarro y una bolsa de Haribos en el bolsillo. En la tv hay anuncios de teletienda de un aparato que te masajea los pies, que nunca comprará a pesar de estar en oferta. Mamá no siente ni una contracción. La tía aterriza en Barcelona después de un vuelo transatlántico y la abuela prepara bocadillos de jamón serrano mientras llama a la vecina para que le cuide al perro mientras esté fuera. Nací un día de lluvia torrencial así que supongo que las ventas de paraguas se dispararon en todos los bazares. Debió de ser un buen día para ellos y también para los que querían quedarse en casa y cancelaron sus planes con la excusa de que llovía. Han pasado muchos años desde entonces y aun así de vez en cuando se me hace raro escribir mi nombre. ¿Te pasa a ti también? O eso de mirarte en el espejo y pensar “no me creo que esta tía sea yo”. El sonido de afuera de los coches atravesando calle Balmes me sacan de mi ens...