Sputnik, mi amor
No recuerdo la primera vez que escuché hablar de Murakami, pero sí de cuando leí Tokio Blues en el instituto. Un libro que ahora recuerdo difuminado, curioso, pero extraño. Hace poco menos de un mes hice caso a la recomendación de N y me compré Sputnik, mi amor en La Central del Raval. Y hoy escribo sobre él. Me gustó desde un primer momento porque Susmire, la protagonista, tiene una gran pasión por escribir. Toda su existencia gira alrededor de 1 único deseo: ser novelista. Aunque su vida es contada desde la mirada de su mejor amigo, del tercer sujeto que narra la historia con la honestidad y transparencia de la que solo se puede gozar cuando no se habla de uno mismo. Susmire escribe, escribe, escribe. Me gusta considerar la escritura como un ejercicio arquitectónico, la acción de pelar una alcachofa hasta llegar al corazón. A la hora de escribir se arroja un bumerang, pero el que retorna no es el mismo que se ha arrojado. No es hasta que la protagonista conoce a Myû, ...